Si tu mascota hablara, te suplicaría sacar esto de tu hogar

Por la Dra. Karen Shaw Becker

¿Recuerdas haber aprendido en la escuela que los perros tienen un oído súper afinado que es mucho más sensible que el tuyo? Los expertos en animales ahora saben que los gatos también pueden ser muy sensibles a los sonidos de alta frecuencia. En el mundo de la actualidad, los sonidos que percibimos rutinariamente se amplifican en las sensibles orejas de los animales, quienes se ven obligados a lidiar con ellos todos los días.

En el pasado, tampoco existían valoraciones de máquinas y dispositivos que emitieran o alertarán con ruidos para asustar, confundir y, a menudo, molestar profundamente a las mascotas que amamos.

Hace solo unas décadas, la tecnología tal y como la conocemos actualmente no existía – al menos no en la misma medida. No había computadoras personales, celulares, SmartMeters, líneas eléctricas, iluminación eléctrica, enrutadores inalámbricos ni detectores de humo. No había televisores, radios y equipos de música a todo volumen y tampoco había focos, en especial luces de LED que dan pie a diversos problemas completamente independientes.

En lo que respecta a las mascotas, los ruidos conectados a nuestra tecnología pueden representarles una cacofonía auditiva que puede incluir efectos tipo estroboscópico.

El sitio CNET.com explicó lo siguiente al respecto:

“Los sentidos de los animales están afinados de forma diferente a la nuestra y pueden detectar una cacofonía de ruido y efectos estroboscópicos que nosotros no podemos percibir, sobre todo cuando llenamos nuestros hogares con dispositivos tecnológicos.

Puedes reparar rápidamente cualquier detector de humo que emita sonido al cambiarle la batería, pero también puede estar emitiendo un ruido constante y agudo que solo tu perro puede percibir”.1

Sheila Carrera-Justiz, profesora adjunta de neurología de la Facultad de Medicina Veterinaria en la Universidad de Florida, dice que el mundo es un lugar muy diferente para las mascotas que para los humanos a su alrededor. Por ejemplo, el sonido del camión de la basura te puede parecer momentáneamente molesto, pero puede ser insoportable para tus animales.

Como se dice coloquialmente, todo lo que puedes oír, ellos pueden oírlo mejor. Además del ruido insoportable que la alarma de humo antes mencionada puede emitir, también existen frecuencias de ruido conectadas al dispositivo que los humanos no podemos percibir.

El ultrasonido: No lo puedes escuchar, pero los enloquece

La Dra. Katherine Houpt, experta en factores ambientales de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Cornell, señala que muchos perros les temen a las alarmas de humo, incluso cuando no parecen hacer ruido. “El perro se está volviendo loco y el dueño no sabe por qué”.2

El sitio Dangerous Decibels explica a grandes rasgos cómo funcionan la frecuencia y la amplitud para los humanos: La amplitud se mide en decibeles (dBA) de la presión del sonido y mide cuán intensa es la onda. Un marcador de 0 dBA es el más sutil que un humano puede escuchar; las voces humanas oscilan entre los 65 dBA, y un concierto de rock puede llegar a los 120 dBA.

Sin embargo, la frecuencia:

“Se mide en el número de vibraciones de sonido en 1 segundo. Un oído sano puede escuchar sonidos de muy baja frecuencia, 20 Hertz (Hz) o 20 ciclos por segundo, o una frecuencia muy alta de 20,000 Hz. La tecla LA más baja en el piano es de 27 Hz, la tecla Do central genera un tono de 262 Hertz y la tecla Sol es de 4186 Hz”.3

Lo llamamos ultrasonido y aunque los aparatos electrónicos están diseñados para eliminar los sonidos agudos y que los humanos no puedan oírlos, las mascotas literalmente “pueden escucharlo todo”. El alcance de la audición canina es aproximadamente el doble que la del humano promedio. Posiblemente te hayas preguntado sin mayor análisis por qué tu perro empezó a llorar o se escapó en momentos aparentemente extraños, y esto puede ayudarte a explicarlo.

Indudablemente el hecho de que los perros tengan oídos tan sensibles tiene sus beneficios, el más evidente es como utilizan las altas frecuencias como herramientas para resguardar su seguridad y la de los humanos (por ejemplo, la de los lectores de contadores o en el reparador de pianos). La revista Quora explica que estos tipos de sonidos interfieren el ruido ambiental para que los perros los perciban más fácilmente.

“Los humanos utilizan sonidos de alta frecuencia para disuadir a los perros de acercarse a cierto punto, para distraerlos de portarse mal y para llamarlos.

Los dispositivos para disuadir a los perros necesitan emitir un sonido fuerte y de alta frecuencia para confundir, asustar e irritar a un perro. Estos sonidos no causan daños auditivos permanentes y una vez que el perro esté fuera de alcance, se calmará.

En algunos casos, es importante que un propietario llame la atención de su perro con un sonido distintivo. Los silbatos para perros son de frecuencia extremadamente alta, en algunos casos, son de más de 23 000 Hz y son imperceptibles para el oído humano”.4

Trastorno felino de convulsiones reflejo audiogénicas

Aunque los perros pueden escuchar sonidos de hasta 45 000 Hz, el caso de los gatos es completamente diferente pues pueden escuchar hasta 64 000 Hz, una sensibilidad que incluso puede causar convulsiones reflejo audiogénicas.

De acuerdo con un estudio sobre los episodios epilépticos, sin tratamiento para los gatos:

“Muchos propietarios informaron una disminución paulatina en la salud de su gato, se volvieron menos receptivos, dejaron de saltar, no tenían coordinación o tenían sus extremidades pélvicas debilitadas y mostraron una drástica pérdida de peso.

Estos signos fueron registrados exclusivamente en gatos que experimentaron convulsiones durante (más de) 2 años, y los propietarios afirmaron que estos signos afectaban la (calidad de vida) de su gato”.5

El estudio señaló más de una docena de sonidos agudos (de los cuales, algunos ni siquiera los considerarías como agudos) que comúnmente se escuchan en los hogares y estaban relacionados, en mayor o menor grado, con problemas epilépticos que 96 gatos experimentaron durante al menos 1 año.

Dependiendo de las circunstancias, evitar los ruidos eliminó las convulsiones en 72 de los gatos:





El sonido que se hace al arrugar papel de aluminio, bolsas de papel o de plástico

El sonido creado por un perro que se rasca el cuello y su collar tintinea

El sonido de una cuchara de metal que cae en un cuenco de cerámica

El golpeteo del vidrio, monedas o llaves

El sonido al utilizar las teclas de la computadora o dar clic con el mouse

El chasquido de la lengua del propietario

El grito corto y agudo de un niño pequeño

El tono del celular o alarma digital

Agua corriendo


Cabe señalar que los gatos y los perros escuchan en todo momento, pero Jeremy G. Turner del departamento de farmacología en la Facultad de Medicina de la Universidad del Sur de Illinois realizó una investigación6 en 2005 sobre cómo el ruido afecta a los animales de laboratorio.

Uno de sus descubrimientos más preocupantes fue que el ruido puede alterar el ritmo endocrino de los animales de la misma manera que lo hace con los humanos, sin embargo, los hace más vulnerables a las convulsiones. La “firma” sonora de diferentes dispositivos electrónicos varía ampliamente, pero de acuerdo con el sitio CNet.com, algunos de las peores también son los más difíciles de controlar.

Asimismo:

“Grabamos la señal sonora de cada componente en nuestra sala de medios: 2 de las firmas ultrasónicas más claras provinieron de los focos de LED en una lámpara de mesa y de la televisión LCD de 42 pulgadas en la pared.

Tras encender un componente a la vez se demostró que un foco LED PAR 30 aumentó significativamente las firmas ultrasónicas de una habitación, pero encender el televisor LCD de 42 pulgadas – aun sin hacer sonar nada – las aumentó todavía más”.7

Luces parpadeantes: Quizás nosotros no podamos verlas, pero ellos sí

A partir de 2014, el 40 % de la participación comercial de US$ 26 mil millones de LED (diodos emisores de luz) en los Estados Unidos comenzó a tomar aplicaciones residenciales, arquitectónicas y al aire libre, según Zion Market Research,8 este tipo de iluminación es 10 veces más eficiente que la iluminación incandescente, cuyo brillo y vida útil también excede los de la iluminación fluorescente.

Sin embargo, para las mascotas, esto tiene un precio, aunque un ser humano pueda, o no, ver un desperfecto en particular, este tipo de iluminación tiene luces parpadeantes que se encienden y se apagan incesantemente, ya sea que estén configuradas para emitir una luz tenue o totalmente luminosa, como si fuera una bola de discoteca que nunca se detiene, aunada a un zumbido agudo. Si tus animales pudieran hablar, podrían denominarlo como un doble golpe de sobrecarga sensorial.

En mi opinión, las aves cautivas son sumamente sensibles a los efectos emocionales negativos de la iluminación sintética.

Un experto afirma que el parpadeo de las luces LED es la consecuencia de adquirir piezas baratas; el sitio CNet.com señala que los focos LED son dispositivos de corriente continua que funcionan con corriente alterna (CA) y que deben convertirse antes de alimentar los LED de los focos, y probablemente este sea el origen del problema.

Algo llamado el umbral de la frecuencia crítica de fusión (FCF) – la frecuencia que una luz necesita emitir para ser considerada como una fuente de luz constante – puede ser tan baja como 24 Hz o parpadeos por segundo. Para el ojo humano, es una transición “fluida” al ver, por ejemplo, un video en internet. Sin embargo, te reitero, los perros lo ven de manera diferente ya que tienen un CFF más sensible de 80 parpadeos por segundo, u 80 Hz y por este motivo la mayoría de los perros prefieren hacer otra cosa en lugar de tumbarse frente al televisor.

Se ignora el efecto que estos tipos de luces parpadeantes tienen en los perros y gatos, pero los investigadores han descubierto algunos datos interesantes, especialmente desde que Richard Inger de la Universidad de Exeter afirma que afecta a otros animales.

Un estudio9 que se realizó en el Colegio Comunitario de Sacramento en California y el zoológico de Southwick en Mendon, Massachusetts, demostró que el espectáculo de luz humanamente indiscernible podría incitar el miedo en los animales.

Existe un sitio de calificación llamado LEDBenchmark.com10 que enumera las clasificaciones del parpadeo de muchas luces LED, con números más bajos en porcentaje e índice de parpadeo que son los más deseables para minimizar el problema, además de optar por la iluminación sin LED.

Conforme la tecnología siga avanzando, no existen muchas posibilidades de que podamos dejar a un lado todas las “herramientas” que hacen que nuestros hogares funcionen sin problemas, ya sea ahora o en el futuro previsible.

Sin embargo, con cada nueva innovación, construcción o remodelación en hogares y negocios, resulta lógico considerar el impacto que tienen ciertos aspectos en tus mascotas.

Algunas medidas que puedes implementar para reducir la contaminación electrónica en tu hogar son:

  • Apagar los dispositivos desde el enchufe o bien, desconectarlos, lo que también ahorrará el consumo de energía fantasma
  • Hacer que una habitación de tu casa sea una “habitación silenciosa”, sin dispositivos electrónicos, enrutadores inalámbricos ni luces LED
  • Colocar el equipo multimedia en un armario o garaje con el fin de aislar el ultrasonido, así como los ruidos y zumbidos que tu mascota puede escuchar claramente
  • Comprar luces LED con bajo índice de parpadeo u optar por otras fuentes de iluminación (incluso incandescentes), que en realidad es lo que te recomiendo hacer

Artículos Relacionados:


Source: Mascotas

Comments are Closed