Scottish Terrier: historia y orígenes

Como su nombre bien le presenta, este terrier nació y se desarrolló en la tierra de Escocia. En sus orígenes, en las regiones altas de este país se englobaba entre los skye terriers, conformando este grupo junto a otros cuatro perros, el Cairn, el Skye, el Dandie Dinmont y el West Highland White Terrier. En cambio, una corriente de in vestigadores de l araza encuentra cierta controversia en la inclusión del Scottish en este grupo. Lo que sí ha quedado patente es la raza que nos ocupa y el Westie sí han llevado caminos bajo lazos muy estrechos en su desarrollo, encontrando sus orígenes en región Blackmount de Perthshire y el Moor de Rannoch.

Encontrar los orígenes exactos de este perro resulta sumamente complicado. Su función, la de acabar con los animales que resultaban perjudiciales con las granjas, como todo tipo de roedores, tejones o zorros, está registrada en escritos muy antiguos, pero la primera referencia que alude a un perro del tipo del Scottish aparece en “La historia de Escocia 1436-1561”, de Don Leslie. Otra referencia siempre citada es el cuadro pintado por Sir Joshua Reynolds. Se trata de un retrato de una joven acariciando un perro de una apariencia muy similar a la de nuestro Scottish Terrier.

Pero si buscamos un personaje de la historia del hombre con influencia en el desarrollo de la raza, debemos hablar del rey Jacobo VI de Escocia. En el siglo XVII este monarca regaló seis perros a un monarca francés. Aquellos terriers eran los precursores de la raza, y la devoción del rey por la raza consiguió que ésta fuera conocida y se extendiera fuera de las fronteras escocesas.

En su historia más reciente, entrado ya el siglo XIX, los autores clasificaban a los terriers de Gran Bretaña en dos grandes grupos, el de pelo duro (Scottish Terrier) y el de pelo liso (terrier inglés). Desde entonces, muchos autores se han decantado por el primero de estos grupos a la hora de hablar del terrier típico de las Islas Británicas, como hizo Thomas Brown en su obra “Apuntes biológicos y anécdotas auténticas de perros” en 1829, donde incluye lo siguiente: “El Terrier Escocés es sin duda el más puro desde el aspecto de la raza y el inglés (liso) parece haber sido producido por una cruza con él.” Este autor describió a este perro como “bajo en estatura, con un cuerpo fuerte musculoso, patas cortas y gruesas, una cabeza grande en proporción al cuerpo” y añadió que se presentaba “generalmente de color arena o negro con un pelo duro, enredado y largo”. Esta descripción nos lleva a pensar en el Scottish Terrier como aquel pequeño terrier con pelo duro desarrollado para la caza menor en las Tierras Altas (Highlands) de Escocia durante el siglo XIX.

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Source: El mundo del perro

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