Probióticos: Posiblemente tu veterinario ya esté recomendando este suplemento

Por la Dra. Karen Shaw Becker

Los probióticos son microorganismos vivos o bacterias beneficiosas para el intestino. El ganador del Premio Nobel y originario de Rusia, Elie Metchnikoff, los descubrió a principios de 1900. Metchnikoff se dio cuenta de que las personas que vivían en zonas rurales y consumían leche fermentada de forma habitual eran longevos y esto se lo atribuyó al organismo Lactobacillus presente en la leche.

Metchnikoff empezó a recomendarle a las personas que bebieran leche fermentada para disminuir los niveles de pH en el tracto gastrointestinal y suprimir el crecimiento de bacterias intestinales dañinas.

Por décadas, los veterinarios holísticos han estado recomendando el consumo de probióticos para mascotas y afortunadamente, los veterinarios tradicionales se han estado percatando cada vez más de sus beneficios, por lo que ahora muchos recomiendan rutinariamente suplementos probióticos para pacientes con diarrea y para aquellos que reciben terapia con antibióticos.

Los probióticos están demostrando ser beneficiosos para una amplia gama de enfermedades y trastornos

De acuerdo con la Dra. Marcella Ridgway, quien escribe para Clinician’s Brief, “La investigación inicial de la eficacia clínica de los probióticos en la prevención y tratamiento de enfermedades en la medicina veterinaria es prometedora pero preliminar.”

Aunque aún no existe suficiente evidencia para respaldar formalmente las declaraciones sanitarias de los probióticos, prácticamente todos coinciden en que mejoran la salud gastrointestinal y la función del sistema inmunológico.

Y un número cada vez mayor de investigación sugiere que los probióticos pueden tener beneficios terapéuticos para una amplia gama de afecciones, como el malfuncionamiento gastrointestinal crónico, alergias, diabetes, obesidad, enfermedad hepática, trastornos del humor y del comportamiento.

Los estudios en humanos sugieren que los probióticos pueden:






Mejorar la tolerancia a la glucosa

Mejorar los resultados en pacientes en centros de cuidados intensivos

Apoyar la pérdida de peso

Reducir la inflamación

Aliviar la aparición o los síntomas de la dermatitis atópica

Aliviar la diarrea como un síntoma de ciertos trastornos

Proporcionar beneficios a las personas con enfermedad hepática

Disminuir las infecciones respiratorias en los niños en guarderías

Mejorar el control de los síntomas en la enfermedad inflamatoria intestinal

Reducir las caries en los niños y la incidencia de la enfermedad gingival grave en los adultos

Disminuir los niveles de lípidos en personas con altos niveles de colesterol


En estudios con perros y gatos quienes sufrían diarrea aguda o crónica por ninguna razón aparente y perros con diarrea relacionada con su alimentación, los suplementos probióticos tuvieron los siguientes beneficios no relacionados con la diarrea:

  • Redujeron los niveles de inflamación en los perros alérgicos
  • Mejoraron la respuesta a la vacuna y las tasas de crecimiento en cachorros
  • Disminuyeron el nivel de colesterol en perros sanos y aquellos con enfermedades intestinales
  • Redujeron los niveles de ciertas bacterias fecales en perros
  • Disminuyeron la incidencia de infecciones por herpes felino (FHV-1)

Los estudios también sugieren que la terapia probiótica no conlleva efectos secundarios y que la administración de suplementos es segura y fácil en las mascotas.

Cómo funcionan los probióticos

El mecanismo exacto por el cual los probióticos funcionan en el tracto gastrointestinal sigue estando por descubrirse, pero la teoría más común es que cuando las bacterias beneficiosas se establecen en el intestino, su presencia desalienta la proliferación de bacterias patógenas (dañinas).

El Dr. Ridgeway proporciona una explicación más detallada:

“Las bacterias intestinales cumplen muchas funciones, como fermentar los productos alimenticios, digerir y absorber los nutrientes, sintetizar las vitaminas, metabolizar los medicamentos, interactuar con las células para el desarrollo, así como encargarse de la función intestinal y la modulación del sistema inmunológico del ser vivo en cuestión.

Las alteraciones en la microflora gastrointestinal secundaria e incluso alguna enfermedad, estrés, antibióticos y cambios en la alimentación y/o el medio ambiente pueden alterar la homeostasis gastrointestinal (la compleja interrelación de los organismos gastrointestinales residentes y las funciones normales de la mucosa gastrointestinal), que tiene efectos de largo alcance en el sistema inmunológico del ser vivo en cuestión y función del órgano.

Los probióticos pueden beneficiar a las personas afectadas al actuar en uno o más aspectos para entablar, mejorar o restaurar la función con el fin de producir un efecto positivo en la salud.”

En la actualidad, la selección de las cepas probióticas específicas a incluirse en un suplemento veterinario se basa principalmente en las cepas que se mantienen mejor durante el procesamiento del producto y que también pueden poblar el intestino eficazmente.

En el futuro, la investigación debería evaluar cepas particulares con el fin de identificar los beneficios específicos. Algunas opciones factibles son las cepas que se derivan de la especie para la que se destina el probiótico; estas pueden permanecer viables a través del procesamiento y almacenamiento del producto; pueden sobrevivir en el entorno del tracto gastrointestinal, como en la presencia del ácido gástrico y bilis; y pueden adherirse y habitar el tejido intestinal. Sin lugar a dudas estas cepas no deben ser patógenas y deben tener beneficios para la salud del animal.

Albergo la esperanza de que en el futuro los estudios empíricos revelen diversas cepas probióticas que sean más adecuadas, niveles correctos de dosificación y la efectividad de la suplementación en una amplia gama de trastornos caninos y felinos.

¿Cómo sé si mi mascota necesita un suplemento probiótico?

La salud del tracto gastrointestinal de un animal puede verse fácilmente afectada por cualquier factor que el animal no puede controlar, como el estrés emocional o un estilo de vida poco saludable.

Como ejemplo, los antibióticos y los corticosteroides veterinarios son recetados en exceso, y ambos medicamentos pueden diezmar las bacterias beneficiosas en el intestino de tu mascota.

Otros factores estresantes que pueden favorecer que las bacterias patógenas sobrepasen a las beneficiosas son cambiar precipitosamente el alimento que una mascota ha estado comiendo por meses o años; proporcionarle una alimentación de baja calidad y biológicamente inapropiada; comer alimentos no comestibles como excremento, hierba o rocas; beber agua sucia; consumir toxinas; recibir vacunas; pasar por un proceso de embarque; viajar; sufrir enfermedades gastrointestinales y ser intervenido quirúrgicamente.

Cuando los estresantes gastrointestinales destruyen el equilibrio entre las bacterias intestinales beneficiosas y dañinas, puede sobrevenir un alud de problemas nutricionales y otras afecciones.

También favorecen el desarrollo del síndrome del intestino permeable (disbiosis), lo que significa que tú perro o gato está absorbiendo aminoácidos y alérgenos parcialmente digeridos en el torrente sanguíneo. Esto puede desencadenar otra amplia gama de afecciones, desde alergias hasta enfermedades autoinmunológicas.

En mi experiencia, hoy en día prácticamente todos los perros y gatos pueden beneficiarse de la administración de suplementos probióticos.

Fuentes:

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Source: Mascotas

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