¿Por qué este elemento potencialmente mortal se encuentra en los alimentos ‘saludables’ para mascotas?

Por la Dra. Karen Shaw Becker

El titular de una revista de la industria de los alimentos para mascotas pregunta:


“Cáscara de soya: ¿Relleno o fuente de fibra de calidad para perros y gatos?”1


El autor del artículo responde rápidamente su propia pregunta (aparentemente retórica) con el subtítulo: “La cáscara de soya es una buena fuente de fibra insoluble y celulosa para la alimentación de perros y gatos”.


No hace falta decir que estoy en desacuerdo. Curiosamente, también el fabricante de alimentos procesados para mascotas Canidae, que incluye la cáscara de soya en su lista de nueve rellenos de los alimentos para mascotas que debes evitar:


“Son subproductos de la soya utilizada en el procesamiento de alimentos para humanos y se conocen comúnmente como ‘desperdicio’. Se componen de cáscaras y productos de que se adhieren a las cáscaras del grano, con poco valor nutricional”.2


En realidad son mucho peores de lo que describe Canidae–más sobre eso en breve.


Los fabricantes de alimentos para mascota últimamente están promoviendo productos de soya


El autor comienza su artículo diciendo en la primera oración que, “los ingredientes con alto contenido de fibra a menudo se agregan a los alimentos para mascotas en beneficio del animal“.


Repito, no estoy de acuerdo. Los ingredientes con alto contenido de fibra, que son baratos y abundantes, se agregan a los alimentos para mascotas en beneficio de los fabricantes de alimentos para mascotas. Como señala Canidae, los subproductos de soya brindan poco valor nutricional para los perros y gatos.


El autor lamenta que “muchos ‘expertos’ bien intencionados o blogueros en línea” engañan a los consumidores al menospreciar ingredientes como la pulpa de tomate o remolacha, arroz y salvado de trigo, llamándolos “rellenos”.


Le preocupa que los animales puedan verse perjudicados si los dueños de las mascotas evitan las fórmulas que contienen estos ingredientes. No comprendo su lógica. ¿Cómo es posible perjudicar a los perros y gatos al no alimentarlos con ingredientes baratos y biológicamente inapropiados?


El autor cree que la reputación de la cáscara de soya ha sido más desdeñada que otras fibras, porque no solo se le llama relleno barato (lo es), sino que también “es acusado” de ser un ingrediente alergénico (lo es) y un subproducto (lo es).


Además, algunas compañías de alimentos para mascotas realmente usan la ausencia de cáscara de soya en sus fórmulas como una herramienta de mercadeo, porque se dan cuenta de que es un relleno barato y muchos consumidores no quieren verlo en los alimentos que compran para sus mascotas.


Según el autor, la cáscara de soya “puede ser una fuente de fibra de calidad en un alimento balanceado para perros o gatos”. Proverbialmente, está adornando a algo que no lo vale. La mona aunque se vista de seda, mona se queda. Si la cáscara de soya fuera un ingrediente nutritivo de “calidad” en los alimentos para perros y gatos, parece que la industria de alimentos para mascotas no tendría que esforzarse tanto para convencernos.


La verdad sobre la soya y los productos de soya


La soya es una bendición para los fabricantes de alimentos procesados para mascotas porque es económica y está en constante suministro, gracias a las décadas de selección e ingeniería genética intensivas que se utilizan para mejorar los rendimientos.


Además, la soya es más rica en proteínas que muchas otras plantas utilizadas en los alimentos comerciales para mascotas, y aunque es un tipo de proteína biológicamente inapropiada para perros y gatos, los fabricantes de alimentos para mascotas la incluyen en los porcentajes de proteína bruta del análisis garantizado impreso en las etiquetas de los alimentos para mascotas.


Los estrógenos vegetales, también llamados fitoestrógenos, producen efectos biológicos en los humanos. En la proteína de soya, el más común son las isoflavonas. La forma en que se procesa la soya afecta el nivel de fitoestrógenos. La fermentación tradicional reduce dramáticamente los niveles de isoflavonas; sin embargo, el proceso industrial (como el de los Estados Unidos) no lo hace.


Las variedades de soya de los Estados Unidos son manipuladas para ser resistentes a las plagas (la soya tiene una de las mayores concentraciones de pesticidas de todos los cultivos), con el resultado de que contienen niveles más altos de isoflavonas que la soya cultivada en Japón o China.


Los granos de soya madura y sin procesar no solo contienen fitoestrógenos, sino también fitatos que evitan la absorción de minerales, así como sustancias que bloquean las enzimas necesarias para digerir las proteínas.


La soya también contiene otros antinutrientes, que incluyen:


  • Antígenos en forma de proteínas no desnaturalizadas que pueden provocar reacciones alérgicas graves tanto en animales como en las personas
  • Inhibidores de la tripsina que dificultan la acción de las enzimas proteolíticas en el tracto GI, lo que reduce la digestibilidad de las proteínas
  • Oligosacáridos: azúcares indigeribles que pueden causar gases y diarrea
  • Ácido fítico, que puede interferir con el uso de minerales vitales como calcio, magnesio, hierro y zinc en el organismo

Por qué la soya es una opción deficiente para la nutrición de gatos y perros


La soya y los productos relacionados con la soya se pueden encontrar en una variedad de fórmulas de alimentos procesados para mascotas, ya sean secas, semi-húmedas y húmedas, así como en fórmulas veterinarias y alimentos prescritos.

Debido a que las proteínas vegetales son menos costosas que las proteínas de la carne, como ya he mencionado, los fabricantes de alimentos para mascotas las usan para aumentar sus márgenes de ganancia.


Es posible que la etiqueta del ingrediente ni siquiera diga soya, ya que comúnmente se menciona como caldo vegetal, proteína vegetal texturizada o TVP, y quizás otros nombres. Los expertos en nutrición de mascotas están de acuerdo en que la soya no es una buena opción para la nutrición de los gatos o perros. Se considera como una proteína incompleta de baja calidad, bien conocida por crear alergias a los alimentos y quizás mucho peor para las mascotas.


De acuerdo con Sally Fallon y Mary G. Enig, PhD, autores del Lado Oscuro de Cenicienta:


“La soya contiene grandes cantidades de toxinas naturales o ‘antinutrientes’. Primero, entre ellos se encuentran potentes inhibidores enzimáticos que bloquean la acción de la tripsina y otras enzimas necesarias para la digestión de proteínas.


Estos inhibidores son proteínas grandes y estrechamente plegadas que no se desactivan completamente durante la cocción regular. Pueden producir malestar gástrico grave, menor digestibilidad proteica y deficiencias crónicas en la absorción de aminoácidos.


En los animales de prueba, los alimentos ricos en inhibidores de tripsina causan agrandamiento y afecciones patológicas del páncreas, incluido el cáncer. La soya también contiene hemaglutinina, una sustancia promotora de los coágulos sanguíneos que genera la aglutinación de los glóbulos rojos. Los inhibidores de tripsina y hemaglutinina son inhibidores del crecimiento”.


Un estudio de la Universidad de Pensilvania realizad en 2004, analizó la cantidad de fitoestrógenos en 24 alimentos comerciales para perros. Los resultados revelaron que todos los alimentos que contienen ingredientes de soya tenían concentraciones de fitoestrógenos en cantidades lo suficientemente grandes como para causar un efecto biológico en la mascota.3


La soya se ha relacionado con gases y distención abdominal mortal en los perros. Tiene un alto contenido de purinas, por lo que es una fuente de proteína completamente inadecuada para los canes que producen urato. También es rica en silicatos y promueve la formación de cálculos de sílice.


La acción de los carbohidratos en la soya puede causar un aumento en los niveles de azúcar en la sangre en gatos. La soya también está relacionada con el daño de la tiroides, y el hipotiroidismo ya es un problema endocrino epidémico en las poblaciones de perros.


El consumo de productos de soya también puede relacionarse, ya sea directa o indirectamente, con las convulsiones tanto en perros como en gatos.


Todo esto y más es por lo que recomiendo evitar los alimentos para mascotas que contienen productos de soya. Los posibles riesgos asociados con brindarles soya en su alimentación son inaceptablemente altos, sobre todo si consideras que tu gato o perro carnívoro recibe un nivel mucho mayor de nutrición a partir de fuentes de proteína animal.


Cómo asegurar que tu mascota está obteniendo la cantidad adecuada del tipo correcto de fibra


La única fibra que los perros y gatos silvestres obtienen es lo que se encuentra en el contenido estomacal ya digerido de sus presas, y, por supuesto, el pelaje, piel, plumas, tendones y ligamentos que podrían consumir al comer presas enteras.


Aunque la cantidad de fibra que hay en la alimentación de los perros y gatos silvestres es pequeña, cumple una función muy importante. Del mismo modo, a los perros y gatos que consumen alimentos procesadas comerciales también les beneficia una pequeña cantidad adicional del tipo de fibra adecuado.


Nuestro objetivo al alimentar a los animales domésticos con dietas a base de alimentos crudos es imitar los contenidos gastrointestinales (GI) que encontrarían naturalmente en sus presas.


Una alimentación deficiente en fibra puede causar diarrea o estreñimiento tanto en perros como en gatos, pero cuando las mascotas consumen rellenos innecesarios, como tanta fibra, se inhibe la digestión y absorción de muchos nutrientes vitales. Una pequeña cantidad de fibra es muy importante, pero una alimentación cargada de fibra es muy perjudicial.


Si estás brindándole a tu perro o gato una alimentación nutricionalmente equilibrada y apropiada para su especie con la suplementación adecuada, que incluye un probiótico para mascotas de alta calidad y enzimas digestivas, y tu mascota está produciendo heces pequeñas y firmes con facilidad, está obteniendo la cantidad exacta de fibra que necesita.


Como mencioné antes, en la naturaleza, los perros y gatos pueden elegir la cantidad de piel, cabello y contenido de GI que consumen de cada animal de presa que capturan, pero esto no aplica en las mascotas que viven en nuestros hogares.


Las buenas opciones de compensación de fibra para tu compañero de cuatro patas incluyen:


  • Polvo de cáscara de psilio — ½ cucharadita por cada 10 libras de peso corporal de 1 a 2 veces al día en los alimentos
  • Vegetales molidos de hoja verde oscuro — 1 cucharadita por cada 10 libras de peso corporal de 1 a 2 veces al día con los alimentos
  • Calabaza enlatada al 100 % — 1 cucharadita por cada 10 libras de peso corporal de 1 a 2 veces al día en los alimentos
  • Fibra de acacia — 1/8 de cucharadita por cada 10 libras de peso corporal de 1 a 2 veces al día como fibra prebiótica
  • Semillas de cáñamo molidas — ½ cucharadita por cada 10 libras de peso corporal de 1 a 2 veces al día

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Source: Mascotas

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