Los problemas de salud en el futuro son determinados por el mes de nacimiento

Por la Dra. Karen Shaw Becker

Tengo nuevas noticias sobre los perros y las cardiopatías que resultan un tanto inquietantes. Un estudio recientemente pudblicado por algunos investigadores de la Escuela de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania sugiere que los perros que nacen en los meses de junio, julio y agosto corren un mayor riesgo de cardiopatía en comparación con los que nacen durante otros meses del año, y al parecer esto tiene una correlación con la contaminación del aire exterior.1

Estos hallazgos sugieren que existen posibles factores ambientales involucrados que afectan los resultados a largo plazo en el caso de los seres humanos que nacieron durante los meses más cálidos del año.2

“Es importante estudiar a los perros porque el corazón canino es un modelo bastante similar al sistema cardiovascular humano”, dijo la autora principal autor Mary Regina Boland, PhD y profesora adjunta de Informática en Bioestadística, Epidemiología e Informática.

“Además, los humanos y los perros comparten sus vidas y están expuestos a efectos ambientales similares, así que esta relación entre la temporada de nacimiento y la enfermedad cardiovascular en ambas especies revela los mecanismos que sustentan la relación entre la enfermedad y la temporada de nacimiento”.3

Aunque me siento obligada a difundir esta información, no creo que exista motivo alguno para perder el sueño ante la consternación de que este tema se pudiera suscitar. En primer lugar, muchos de nosotros ignoramos por completo en qué mes nació la mascota que rescatamos, e incluso si compraste tu cachorro de un criador, no siempre pueden regular el mes en que nacerán las camadas.

Lo que resulta más relevante es que puedes hacer muchas cosas para ayudar a prevenir, retrasar y/o controlar eficazmente las cardiopatías de tu compañero canino.


Los resultados del estudio demuestran que los perros que nacieron en julio tienen un mayor riesgo


Para su estudio, los investigadores de Penn analizaron los datos de casi 130 000 perros en más de 250 razas. Los expertos concluyeron que, en el caso de las razas genéticamente predispuestas a la cardiopatía, el riesgo del mes de nacimiento era mínimo. Esto sugiere que la cardiopatía que se desarrolla en el futuro puede estar influenciada por la temporada de nacimiento en todas las razas.

Ciertas razas sin predisposición genética a problemas cardíacos tenían un mayor riesgo, algunas de estas son:






Terrier de Norfolk

Boyero de Flandes

Pastor de Picardía

Border Terrier

American Staffordshire Terrier

Bichón habanero

Toy Spaniel inglés

Todos los perros tienen un riesgo del 0.3 % al 2 % de desarrollar cardiopatías y esto depende de su raza. Los investigadores de Penn descubrieron que los perros que nacieron en julio tienen un riesgo 74 % mayor de cardiopatía que el promedio.

Los meses de verano son el período con mayor contaminación del aire


Puesto que el vínculo entre el nacimiento y la cardiopatía se ve en razas sin una predisposición genética, los investigadores piensan que existe un componente ambiental involucrado. Y, de hecho, los meses de junio a agosto se consideran el período con mayor índice de partículas finas del aire (por ejemplo, contaminación industrial).

Otro estudio recientemente publicado en el que participaron 10.5 millones de pacientes humanos de todo el mundo reportó un vínculo entre la exposición a partículas finas del aire durante el primer trimestre del año y un mayor riesgo de fibrilación auricular (una anomalía del ritmo cardíaco) en el futuro. Los bebés expuestos a la contaminación máxima del aire durante el primer trimestre tenían un riesgo 9 % mayor que lo normal.4

Los resultados de los dos estudios llevaron a los investigadores de Penn a concluir que la contaminación es un posible factor contribuyente. Dado que los embarazos caninos duran solo 2 meses, en comparación con los humanos que duran 9 meses, los expertos especulan que cuando la madre inhala la contaminación del aire, esta influye en el ambiente del útero, lo que a su vez afecta el sistema cardiovascular del bebé o cachorro.

Sin embargo, cabe señalar que no se evaluaron otros factores que, se sabe, contribuyen a la cardiopatía, como el tipo de alimentación y el ejercicio.


La mayoría de las enfermedades cardiovasculares caninas se adquieren

La cardiopatía en los caninos puede ser congénita (hereditaria), pero en la gran mayoría de los casos (95 %) la cardiopatía ha sido adquirida. Por lo general, es una afección que sufren perros adultos y mayores, e involucra al miocardio en sí o a las válvulas del corazón.

Algunos de los trastornos cardíacos más comunes en perros son:


  • Enfermedad valvular. Los problemas de las válvulas cardíacas son el tipo más común de cardiopatía canina. Las válvulas del corazón se debilitan con la edad y comienzan a filtrarse cuando el músculo cardíaco bombea.
  • Dirofilaria immitis. Los mosquitos son los portadores de estos nematodos los cuales se alojan en el corazón y causan enfermedades.
  • Miocarditis. Esta afección se caracteriza por la inflamación del corazón causada por una infección (generalmente bacteriana). La miocarditis debilita y expande el miocardio.
  • Enfermedad pericárdica. El saco protector alrededor del corazón de un perro se llena de líquido, lo que interfiere con el mecanismo normal de los latidos.
  • Arritmia. La arritmia es un latido irregular provocado por un problema con el sistema de control eléctrico del cuerpo.

Curiosamente, las arterias bloqueadas, uno de los motivos más comunes de cardiopatía en humanos, es poco común en los perros. Sin embargo, en mi experiencia, tanto los perros como los humanos comparten un factor de riesgo significativo: El tipo de alimentación. En el caso de los perros, es la comida biológicamente inadecuada y altamente procesada que muchos consumen a lo largo de sus vidas.


Señales que pueden indicar un problema con el corazón de tu perro







Tos. Una de las señales más evidentes de un posible problema cardíaco es si tu mascota experimenta una tos reciente y persistente que empeora por la noche, cuando se acuesta, o cuando se levanta de una posición ya sea sentada o reclinada.

Intolerancia al ejercicio. Si tu perro parece moverse menos y se niega a jugar o hacer ejercicio, es una señal de alerta. Puede comenzar a cansarse después de una breve sesión de ejercicio, y posiblemente notes que su respiración es más pesada después de haber hecho algún tipo de esfuerzo. Otro signo es tener encías purpúreas o pálidas.

Dificultad respiratoria. Las mascotas con un problema cardíaco suelen tener una mayor tasa de respiración durante el sueño. Una frecuencia respiratoria normal es menos de 32 respiraciones por minuto, y puedes verificar la frecuencia de tu perro al contar las veces que su pecho sube y baja durante un minuto.

Si respira 32 veces por minuto o si notas que realiza un esfuerzo abdominal para respirar, esto podría indicar que tiene un problema cardíaco.

Cambios conductuales. Vigila cualquier indicio de agitación creciente o generalizada, sobre todo por la noche, como si no pudiera decidir dónde acostarse.

Desmayo o desvanecimiento. Si la cardiopatía es grave o avanzada, los perros pueden desmayarse o desvanecerse. Evidentemente esto es un signo de una emergencia médica sumamente grave y necesitas llevar a tu mascota con un veterinario de inmediato.

Fluctuaciones de peso. Es común que los perros con cardiopatía a largo plazo pierdan peso, sin embargo, también es posible que aumenten de peso como resultado de la acumulación de fluidos en el abdomen. Busca indicios de un vientre hinchado o abultado.

5 consejos para proteger proactivamente la salud cardíaca de tu perro


1. Consulta con tu veterinario el análisis sanguíneo proBNP. Esta prueba puede darte tranquilidad al saber que tu perro no tiene signos tempranos de cardiopatía. Es un examen sanguíneo simple con un tiempo de respuesta rápido que puede proporcionarte la información que necesitas para tratar proactivamente la salud cardíaca de tu can.

2. Si tienes una raza genéticamente predispuesta a problemas cardíacos, considera la posibilidad de realizarle una prueba de detección que identifique el problema a tiempo y puedas hacer algo al respecto.


Mi recomendación es que todos los perros que tienen una predisposición genética a cualquier tipo de problema cardíaco comiencen a tomar ubiquinol desde cachorros y continúen con este suplemento durante el resto de su vida.


3. Ayúdale a tu perro a mantener un buen peso corporal al hacer ejercicio aeróbico con regularidad.

4. Proporciónale una alimentación de alta calidad (apta para el consumo humano), nutricionalmente balanceada y apropiada para su especie que cumpla con los requisitos nutricionales de tu perro para que obtenga los niveles óptimos de proteínas (y aminoácidos), grasas saludables, AGEs (ácidos grasos esenciales, por ejemplo, omega-3) y la coenzima Q10.


Así como micronutrientes fundamentales como las vitaminas D y E, calcio, zinc y magnesio, que a menudo son insuficientes en las comidas caseras y desequilibradas.

5. Cuida de forma excepcional la salud dental de tu perro (las bacterias que se albergan en los hocicos sucios se han relacionado con infecciones de válvulas cardíacas en perros).

Fuentes:

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Source: Mascotas

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