Los perros aman esto mas que a nada – Y es bueno para su salud

Por la Dra. Karen Shaw Becker

En mi experiencia, los huesos recreativos crudos son los mejores para la mayoría de los compañeros caninos. A los perros les encanta masticar huesos crudos por su delicioso sabor, la estimulación mental que les proporciona y porque el roerlos es un gran ejercicio para los músculos de su mandíbula.

En realidad, existen 2 tipos de huesos crudos, y es importante comprender la diferencia:

1. Los huesos crudos comestibles son los huesos huecos de aves que no soportan peso (normalmente alitas de pollo y cuellos de pavo y pollo).

Son suaves, flexibles, no contienen médula ósea y pueden ser fácilmente triturados con un triturador de carne. Estos huesos aportan calcio, fósforo y oligoelementos que pueden ser una parte fundamental en una alimentación equilibrada con productos crudos.

2. Los huesos crudos recreativos son grandes trozos de carne de res, fémur de bisonte o de otros mamíferos terrestres de gran tamaño, rótulas o huesos de la cadera llenos de médula.

Se encuentran en la sección de productos congelados en las tiendas de comida para mascotas o en tu carnicería local. No proporcionan una nutrición significativa y son solo para roer, no para comer.

Cuando tu perro mastica un hueso recreativo crudo, sobre todo uno que sea carnoso y todavía tenga adherido el cartílago y tejido blando, sus dientes obtienen el beneficio equivalente de un buen cepillado y uso de hilo dental. Esto ayuda a eliminar el sarro y reduce el riesgo de enfermedades gingivales.

Tipos y tamaños de huesos crudos recreativos

Los huesos provienen de diversas partes del cuerpo, y son de diversos tamaños, pero no son apropiados para todos los perros.

Por ejemplo, los huesos de las costillas son estrechos y son apropiados para los perros que mastican con delicadeza, pero no se los debes dar a tu perro si mastica con fuerza. Si le das un hueso estrecho a un can que mastica con fuerza, este comenzará a romperlo en pequeños pedazos rápidamente y con bastante facilidad.

Los huesos de fémur y nudillos crudos o “caldo de huesos” también tienen diversos tamaños. Te reitero, es importante asegurar que el tamaño del hueso sea proporcional al tamaño del perro, mientras que un nudillo de res grande podría ser adecuado para la mayoría de los perros de raza grande, un fémur de venado más pequeño no lo sería.

En ocasiones, los carniceros cortan los fémures en huesos de diferentes tamaños y no recomiendo darles a perros de raza grande los pequeños anillos femorales, que suelen venderse en paquetes de 3 o 6 en la sección de productos congelados (las rótulas son otro ejemplo), pues con frecuencia intentan tragarlos enteros.

Asimismo, los huesos cortados longitudinalmente pueden ser problemáticos para algunos perros, ya que tienen bordes afilados que pueden cortar el hocico de cualquier perro que mastique con fuerza.

En conclusión, es prácticamente imposible que le puedas dar a tu perro un hueso que sea demasiado grande, pero puedes darle huesos demasiado pequeños, lo que pondrá a tu mascota en riesgo de daños dentales, asfixia u obstrucción intestinal.

12 reglas para darle a tu perro huesos crudos recreativos

Puedes encontrar huesos de nudillo crudos en tu carnicería local (que no estén cocidos al vapor, hervidos, cosidos a fuego lento, irradiados u horneados) o bien, en el mostrador de carnes de tu supermercado (a veces se les llama huesos para sopa).

Cuando tengas los huesos en casa, guárdalos en el congelador y descongélalos uno a la vez antes de dárselos a tu perro. Los huesos que no se venden congelados se han procesado para que puedan permanecer en los estantes por mucho tiempo, por lo que no los recomiendo.

No elijas huesos que han sido cortados a lo largo, como los huesos de las piernas. Los huesos cortados tienen más probabilidades de astillarse y causar traumatismo bucal. De igual forma, no le des huesos de cerdo o costillas a perros grandes o que mastiquen con fuerza, pues es más probable que se astillen con este tipo de huesos en comparación con otros.

Asegúrate de que el tamaño del hueso sea proporcional con el de la cabeza de tu perro. Los huesos demasiado pequeños pueden ser un riesgo de asfixia y pueden causar un trauma oral significativo.

No le des un hueso recreativo a un perro que probablemente intente tragarlo entero o morderlo en dos y comerlo en trozos grandes. Si tu mascota rompe un hueso crudo en pedazos grandes, recógelos antes de que pueda tragarlos.

Dale los huesos a tu perro cuando esté lleno después de haber comido. Los perros con hambre (o los perros a los que pocas veces se les dan huesos) son más propensos a tragar uno entero o romperlo y tragar los trozos grandes. Esto aumenta el riesgo de una obstrucción en el tracto digestivo.

Cabe señalar que los perros que mastican con fuerza pueden, con frecuencia, romperse o fracturarse los dientes con los huesos crudos, por lo que no debes dárselos a un perro que haya tenido restauraciones dentales o coronas.

Los dentistas veterinarios han atendido a muchos clientes que les daban huesos crudos a sus perros que masticaban con fuerza y han tenido que pagar los costosos procedimientos dentales.

En el caso de los perros que mastican con fuerza, los huesos comestibles (enteros o molidos en trozos grandes) pueden ser una buena alternativa para los huesos crudos recreativos. Elije huesos que no soporten peso (por ejemplo, los de las alas, no los de las piernas).

Si te preocupa que tu perro mastique huesos comestibles o se los pueda tragar enteros, sujeta un extremo con pinzas o una herramienta similar, de esta manera tu cachorro se verá obligado a masticar pedazos del tamaño de un bocado. Algunas personas también utilizan un martillo para romper los huesos antes de dárselos a sus perros, lo que minimiza el riesgo de tragarlos por completo.

Siempre supervisa de cerca a tu perro cuando está royendo un hueso. No dejes que se lo lleve a una esquina sin supervisión. Debes poder reaccionar de inmediato si comienza a ahogarse, si de repente ves que al hueso le hace falta un trozo grande, o si notas sangre en el hueso o alrededor del hocico de tu mascota por haberlo mordido demasiado fuerte.

Si lo supervisas de cerca, también sabrás cuándo ha masticado la parte dura y quebradiza de un nudillo, lo que hace más probable que el hueso se astille.

Los perros que intentan comer médula ósea en una sola exhibición no suelen ser buenos candidatos para los huesos de nudillos porque no pueden distinguir entre un hueso comestible y uno recreativo. Cuando el hueso ha sido roído y su tamaño ha disminuido, debes tiralo. No dejes que tu perro siga masticando ese trozo pequeño que pueda tragar.

Para preservar la paz en los hogares donde viven muchos perros, debes separarlos antes de darles huesos recreativos. Esta regla también aplica para sus mejores amigos caninos o aquellos que son ocasionales, pues aun y cuando se trate del perro más tranquilo, este tipo de huesos puede detonar su instinto por proteger los recursos.

¡Después de todo, los huesos son lo más delicioso del planeta para los perros y no querrán compartirlos!

La médula ósea es grasa y puede aumentar el consumo diario de calorías de tu mascota. Los perros con pancreatitis no deben comerla. Asimismo, la médula ósea puede causar diarrea en perros con estómagos sensibles, por lo que te sugiero que saques la médula del hueso hasta que el tracto gastrointestinal (GI) de tu mascota se haya adaptado a este premio que contiene una mayor cantidad de grasa.

Si tu perro tiene problemas de peso o necesita un tipo de alimentación baja en grasas, otra alternativa es darle huesos sin médula. También puedes reemplazar la médula con calabaza sin grasa y luego volver a congelar los huesos.

Los huesos crudos pueden ensuciar los alrededores demasiado mientras tu perro los roe. Por este motivo muchas personas se los dan a sus mascotas al aire libre o en una superficie que se puede limpiar fácilmente con agua caliente y jabón.

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Source: Mascotas

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