El caso de Lolo, el gato que arañaba los muebles

Hace algún tiempo me preocupó mucho descubrir que mi gato manifestaba una nueva costumbre poco deseable: estaba comenzando a arañar las patas de las sillas y las esquinas de algunos muebles. Me informé y supe que se trata de un hábito frecuente en ellos. Si viviera en libertad en un hábitat natural, Lolo (así se llama mi gato) rascaría sus uñas en la corteza de algún árbol, al que probablemente también se encaramaría, cumpliendo así dos funciones imprescindibles para él: por un lado, mantener sus uñas en perfecto estado como corresponde al depredador que verdaderamente es; por otro, dejar su huella en el territorio por el que se mueve, advirtiendo así de su presencia a otros congéneres. Pero en un piso todo eso no es posible.

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Source: El mundo del gato

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