Desencadena rupturas del disco vertebral, dolor severo, daño nervioso e incluso parálisis

Por la Dra. Karen Shaw Becker

Hace poco, investigadores de la Universidad de California en Davis detectaron que existe una mutación genética en razas de perros que da como resultado una afección llamada condrodistrofia.

La condrodistrofia se caracteriza por la reducción de la longitud en los huesos largos (es decir patas más cortas) como resultado de cambios tempranos en la estructura de las placas de crecimiento.

La CDDY también puede desencadenar un proceso anormal que causa la degeneración prematura de los discos intervertebrales. De acuerdo con los investigadores de UC-Davis:

Las dos inserciones retrogénicas del factor de crecimiento funcional de fibroblastos 4 (FGF4) explican los fenotipos de patas cortas en los perros. El gen FGF4 está involucrado en muchos procesos biológicos, incluyendo el desarrollo óseo”.1

El equipo de investigación publicó sus hallazgos en una edición reciente de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.2

Los perros con enfermedad discal intervertebral tienen 50 veces más probabilidades de contar con esta mutación. Esto representa una correlación sumamente fuerte con la enfermedad discal”, menciona la Dra. Danika Bannasch, genetista veterinaria de la UC-Davis y autora principal del artículo. “Ser capaces de identificar la causa de esta dolorosa afección es el primer paso para aliviar el dolor y el sufrimiento de los perros que están en mayor riesgo”.3


Esta mutación genética puede provocar una anomalía de patas demasiado cortas o enfermedad discal intervertebral en perros afectados


El reciente descubrimiento de la mutación genética por parte de la UC-Davis responde al hallazgo del año 2009 de una inserción retrogénica de FGR4 en el cromosoma 18 del perro (FGF4-18), que causa la condrodisplasia (CDPA por sus siglas en inglés), es decir patas anormalmente cortas, en ciertas razas como en el basset hound, corgi galés de Pembroke, Dachshund, west highland white terrier y terrier escocés.

La mutación de condrodistrofia recién detectada en realidad es una segunda inserción retrogénica de FGF4 en el cromosoma 12 del perro e incluye tanto el defecto de patas cortas como la degeneración prematura y anormal de los discos intervertebrales que conduce a la enfermedad discal intervertebral de Hansen Tipo I.

En un segundo tipo de IVDD, Hansen Tipo II, hay una protrusión gradual progresiva del material discal que afecta a los perros que no son condrodistróficos (razas sin la mutación genética) que son de mayor edad, por lo general entre las edades de 8 y 10 años. Esta forma de IVDD es más vista habitualmente en los pastores alemanes, retrievers y dobermans.

Por otra parte, la mayoría de los perros, cuando envejecen, tienen cierta degeneración de los discos intervertebrales, lo cual resulta a menudo en una afección conocida como espondilosis. La mayoría de las veces, la espondilosis no causa dolor o debilidad y no resulta en la enfermedad discal intervertebral.


Cuando los discos se deterioran


Los discos intervertebrales son almohadillas de fibrocartílago que sirven para amortiguar y se encuentran entre la mayoría de las vértebras de la columna. Los discos tienen una capa externa de tejido fibroso duro y su núcleo, que es una sustancia similar a un gel. Los discos actúan como amortiguadores y dan lugar a la flexibilidad de la vértebra en la columna.

En perros que tienen la mutación CDDY, la sustancia gelatinosa dentro de los discos se calcifica a una edad temprana, casi siempre entre su nacimiento y su primer año, y causa la degeneración de todos los discos en perros jóvenes.

Estos discos anormales son propensos a tener hernias en el canal vertebral, las cuales causan dolores severos, daños a los nervios y, en algunas ocasiones, parálisis.

Esta es la afección conocida como enfermedad discal intervertebral o IVDD, e incluso en perros sin la variante CDDY, los discos intervertebrales están sujetos a la degeneración, protrusión hacia afuera, estallidos o rupturas.

Dependiendo de dónde se ubique el disco dañado, los problemas pueden ocurrir en cualquier parte del cuerpo desde el cuello hasta las extremidades posteriores. En los gatos, los discos que causan problemas se encuentran con mayor frecuencia en el cuello y la parte superior de la espalda. En los humanos, a la afección a veces se le conoce como disco deslizado o hernia discal.


Síntomas de la IVDD


Entre las señales que debes buscar se incluyen la renuencia a mover el cuello y la cabeza o el mantener la cabeza baja. Algunos perros mueven solo sus ojos para verte, ya que no quieren mover la cabeza o cuello porque es doloroso. En definitiva es casi seguro que un animal con la cabeza baja que mueve solo sus ojos para verte padezca de IVDD. Otros síntomas pueden incluir:












Dolor de espalda

Marcha rara o vacilante

Rigidez

Renuencia a sentarse o pararse

Sollozos inesperados cuando lo tocan o mientras se mueve

Renuencia a saltar

Sensibilidad o tensión abdominal

Ansiedad

Una postura arqueada hacia atrás o encorvada

Reducción en el apetito o nivel de actividad

Micción incompleta o inapropiada

Pérdida del control del intestino o la vejiga

Arrastrar una o más de sus patas

Temblores o agitaciones

Andar de puntillas o con los nudillos al caminar o pararse

Pérdida general del sentido de coordinación

Debilitamiento

Parálisis en uno o más de sus miembros

Rigidez

Colapsos repentinos

Razas en las que se ha detectado la mutación genética de condrodistrofia


De acuerdo con los investigadores de la UC-Davis:

La CDDY se hereda como un rasgo semidominante de la altura, lo que significa que los perros con [dos] copias de la mutación son más pequeños que los perros con solo [una]. Con respecto a la IVDD, la herencia se deriva de un modo dominante, lo que significa que [una] copia de la mutación FGF4-12 es suficiente para predisponer a que los perros padezcan de IVDD.


Los perros que tienen el FGF4-12 y FGF4-18 muestran una reducción más drástica de la longitud de sus patas. Un área de investigación actual es descubrir cómo es posible que la CDDY y CDPA funcionen en conjunto para aumentar el riesgo de IVDD”.4

Hasta la fecha, la variante CDDY se ha encontrado en las siguientes razas:









Basset hound

Cocker spaniel americano

Retriever de Nueva Escocia

Beagle

Cotón de Tuléar

Pequinés

Bichón Frisé

Dachshund

Corgi galés de Pembroke

Corgi galés de Cardigan

Dandie dinmont terrier

Poodle (tamaños Toy y miniatura)

Cavalier king charles spaniel

Springer spaniel inglés

Perro de agua portugués

Retriever de Chesapeake

Bulldog francés

Terrier escocés

Chihuahua

Jack russell terrier

Shih tzu

La investigación sobre el desglose de esta mutación sigue en curso, por lo que ésta aún no es una lista completa de las razas afectadas.


Opciones de tratamiento para perros con enfermedad discal intervertebral


Una vez que se ha diagnosticado la IVDD y se han localizado los discos afectados, se puede desarrollar un plan para el tratamiento. Los objetivos del tratamiento para pacientes con IVDD son eliminar la presión sobre la médula espinal y resolver la inflamación para devolver a la mascota a una vida libre de dolor y con absoluta movilidad.

El tratamiento puede implicar terapia médica o intervención quirúrgica, de acuerdo con la gravedad de la enfermedad. Si el perro ya no tiene movilidad y ha perdido la sensación de dolor profundo, significa que la conexión del cerebro con el cuerpo está en riesgo severo.

Por desgracia, la única forma de intentar restablecer la conexión es a través de la cirugía. El tiempo es esencial en estas situaciones, y a menudo el retrasar la cirugía incluso por 24 horas puede reducir de manera drástica la posibilidad de un resultado positivo.

En caso de que la cirugía sea necesaria, hay una variedad de técnicas que se pueden usar. El objetivo de cualquier procedimiento es aliviar la presión que hay sobre la médula espinal en el área del disco afectado.

En casos agudos donde el animal todavía tiene cierta movilidad y una respuesta superficial al dolor que indique que todavía hay una conexión viable entre el cerebro y el cuerpo, se debe controlar el dolor y la inflamación antes que nada.

Sin importar cuál sea el caso, una vez que el dolor y los síntomas neurológicos de una mascota estén bajo control, haya sido de forma médica o quirúrgica, tendrá que haber un período extenso de descanso total para que ocurra la recuperación.

Todos los pacientes con IVDD deben tener un área de camas bien acolchada, un espacio pequeño del cual no puedan levantarse ni moverse. Si el animal no puede reacomodarse por sí mismo, es importante moverlo cada ciertas horas para prevenir la aparición de úlceras. También es necesario brindarle ayuda para orinar, defecar, comer y beber.


¿Por qué la terapia física es tan importante para los pacientes con IVDD?


Para este periodo de descanso total, existen algunas terapias muy importantes que pueden acelerar la recuperación y mejorar las posibilidades de éxito de tu mascota. La acupuntura y la electroacupuntura pueden ser de gran ayuda para ayudar a restablecer las conexiones nerviosas en el cuerpo.

El masaje, con o sin aceites esenciales terapéuticos de grado farmacéutico, es también muy bueno para los pacientes con IVDD. El masaje en las extremidades y músculos axiales que no están relacionados directamente con el área de la lesión y los ejercicios de movimiento con rango positivo pueden ayudar a mejorar la circulación y con el drenaje linfático.

Los profesionales en rehabilitación física están capacitados para aplicar masajes suaves en las articulaciones y así ayudar a mantener la comodidad del paciente y reducir su dolor. Además, estas técnicas ayudan a mantener la fuerza en las extremidades y la masa muscular.

La terapia con láser en el sitio quirúrgico o en el área de la lesión provocará una respuesta de recuperación más rápida, y la electroestimulación neuromuscular ayudará a retrasar la atrofia muscular por falta de uso.

Cuando la recuperación ha avanzado lo suficiente, la hidroterapia con caminadoras o terapia de natación es una herramienta maravillosa para ayudar al cuerpo a recuperarse de un trauma neurológico. A medida que los pacientes continúan mejorando, usar una caminadora de forma normal mejora la resistencia y el patrón de marcha y movimiento.

Las pelotas de goma para fisioterapia y los ejercicios terapéuticos específicos pueden mejorar la fuerza en las extremidades y la estabilidad básica. Las barras de Cavaletti son muy efectivas para mejorar la propiocepción y coordinación.

Las mascotas que se someten a una rehabilitación después del tratamiento para la enfermedad discal intervertebral sanan más rápido y tienen un mejor resultado a largo plazo que las mascotas que son tratadas solo con intervención médica o quirúrgica.

La buena noticia es que la mayoría de las mascotas que continúan con una sensación de dolor profundo a lo largo de un periodo de esta enfermedad pueden manejarlo de buena manera sin necesidad de una cirugía, en especial en los casos en que la afección se diagnostica y se trata con tiempo.

Por desgracia, los síntomas de la IVDD se repiten en aproximadamente el 50 % de las mascotas, sobre todo si son obesas, no tienen buena condición física o si se les permite saltar con mucha frecuencia.

Esta es la razón por la que la terapia física regular, la cual se centra en establecer y mantener la fuerza básica y el tono muscular, reduce el riesgo de recurrencia y ayuda a mantener una excelente calidad de vida en los pacientes con IVDD.

Fuentes:

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Source: Mascotas

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