Aprender de nuestro perro

De vuelta en la ciudad desde las vacaciones retomo mis paseos por los parques cercanos a casa. La calma veraniega forzada por el sol arrasador —más arrasador que abrasador, como sugería el llorado alcalde Tierno— y el éxodo vacacional habían desertizado de brotes y de paseantes estas praderas. Ahora las temperaturas se han suavizado, y junto con las briznas verdes regresan las personas y también sus perros. Reproducen una escena paralela a la que se ha vivido en los colegios de los más pequeños, cuando los compañeros del curso anterior se reencuentran en el nuevo. Se diría que entre revolcones, carreras y olisqueos indiscretos se están los perros contando entre sí sus vacaciones.

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Source: El mundo del perro

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