Algunos investigadores estudiaron diversos hogares donde vivían varios perros – ¿Y adivina qué descubrieron sobre el liderazgo?

Por la Dra. Karen Shaw Becker


Cualquiera que haya pasado cierto tiempo cerca de algún perro sabe que los compañeros caninos aprenden mucho de los humanos y otros perros. Sin embargo, la mayoría de los estudios de aprendizaje social canino hacen partícipe a un perro de demostración altamente entrenado que resulta un desconocido para los otros perros del estudio.


Recientemente, 2 investigadores de Canisius College en Buffalo, Nueva York, se propusieron descubrir cómo la relación entre los perros que se conocen entre sí (es decir, que viven juntos) influye en cómo aprenden unos de otros.


Para ello, los investigadores visitaron 37 hogares donde vivían varios perros con el fin de observar a los perros en su propio territorio en lugar de observarlos en un laboratorio.


“Queríamos ver el impacto que tenía la relación entre los perros en su comportamiento, y hacerlo en un ambiente natural para ellos, con los perros que ya conocen, es de suma importancia”, explicó la coautora del estudio, Malini Suchak, Ph.D.1


Perros de “baja rivalidad” frente a aquellos de ” alta rivalidad”


Los investigadores necesitaban saber qué tan competitivos eran los perros entre sí, por lo que hicieron que cada propietario completara una encuesta llamada Cuestionario de investigación y evaluación del comportamiento canino (C-BARQ, por sus siglas en inglés). Según las respuestas de los propietarios, los perros de cada hogar se clasificaron como de baja o alta rivalidad.

Dentro de cada par, los perros no tenían forzosamente la misma puntuación de rivalidad. Había pares en los que ambos perros eran de alta rivalidad, pares en los que ambos eran de baja rivalidad, y pares en los que había uno de cada uno.

Los perros de baja rivalidad nunca o rara vez demostraron un comportamiento agresivo hacia su coinquilino. Los perros de alta rivalidad mostraban cierto nivel de agresión en torno a los recursos que valoraban (por ejemplo, alimentos, premios, juguetes, su ser humano favorito) y se consideraba que tenían una naturaleza más competitiva.


Cómo se llevó a cabo el experimento


A continuación, se muestra un breve resumen de la prueba que los investigadores realizaron con cada par de perros:


Un auxiliar de investigación colocó 2 platos con comida delante de ambos perros. A un perro se le permitió acercarse a los platos y comer la comida en uno de ellos antes de sacarlo de la sala.


Una vez afuera, al segundo perro se le permitió tomar una decisión. Si el segundo perro seguía los pasos del primero, se encontraba con un plato sin alimento. En contraposición, si el perro no seguía al primer can, este iba directamente al plato que aún contenía comida.2


Los perros de baja rivalidad solían seguir al primer perro y terminaban en el plato que no contenía alimento alguno. Sin embargo, solo siguieron al primer perro cuando debían tomar la decisión ipso facto.

Curiosamente, cuando se les hizo esperar 5 segundos antes de elegir, era probable que tanto los perros de baja rivalidad como los de alta fueran directamente al plato con comida.


“Esto sugiere que los perros de baja rivalidad pueden haber seguido automáticamente a sus compañeros”, dice Suchak. “Cuando forzamos a los perros a esperar, fue como si aquellos de baja rivalidad se tomaran el tiempo de reflexionar sobre la situación, y se dirigieron directamente hacia la comida”.


Los investigadores teorizan que, en comparación con los perros de baja rivalidad, los perros de alta rivalidad pueden prestar menos atención a otros debido a la baja tolerancia a tener otros canes demasiado cerca.


Los perros de alta rivalidad pueden ser más independientes y menos propensos a mostrar un comportamiento gregario


En un segundo experimento, el auxiliar de investigación quitó la comida de un plato antes de que cada perro decidiera a cuál se dirigiría. Los investigadores observaron que los perros de baja rivalidad solían seguir al humano cuando debían elegir de inmediato, lo que es similar a la forma en que seguían a su coinquilino canino solo para llegar a un plato vacío.

La coautora del estudio Christy Hoffman, Ph.D. cree que este comportamiento puede ser una característica de la personalidad de los perros de baja rivalidad.

En palabras de la misma Hoffman: “Puesto que la tendencia gregaria de los perros de baja rivalidad se observó cuando el demostrador era otro perro o humano, la competitividad puede ser una característica particular que va mucho más allá de su relación con otros perros”.3


Los perros de alta rivalidad pueden ser más propensos a pensar por sí mismos y menos a seguir ciegamente a otro en comparación con un perro menos competitivo y de baja rivalidad.


Hoffman añade que “en general, nuestros hallazgos demuestran que existe una variación en la forma en que los perros toman decisiones, asimismo, demuestran que la forma en que los perros interactúan con los demás desempeña un papel fundamental en cómo responden ante escenarios que requieren un pensamiento rápido“.


Por qué es recomendable darles a los coinquilinos caninos la esporádica oportunidad de ser el ‘único perro’


Tener más de un perro conlleva diversas ventajas. Por ejemplo, 2 perros se pueden ofrecer compañía mutua y cada uno tiene su propio compañero de juegos cuando no estás.

Además, con frecuencia un perro más viejo y establecido puede actuar como una influencia positiva en una nueva adición canina a la familia, sobre todo si el nuevo perro es más joven, ansioso o temeroso. Por lo general, el perro nuevo aprenderá a prestar atención a las señales del perro más viejo, lo que le ayudará a ganar confianza y una sensación de seguridad.

El nuevo perro también puede aprender comportamientos admisibles, como los hábitos adecuados para ir al baño al seguir el ejemplo del perro más viejo. Ahora bien, ya sea que tus perros sean de baja o alta rivalidad personal, separarlos por cierto tiempo puede brindarles un descanso que les resulta muy necesario.

Este es el caso en particular de aquellos perros que están prácticamente todo el tiempo juntos, pues resulta lógico que se generen tensiones e irritaciones menores que después se conviertan en graves arrebatos. El tiempo a solas les da a los perros cierto espacio para respirar y ayuda a disminuir las tensiones.

Considera la posibilidad de que otro miembro de la familia lleve a pasear o juegue con uno de los perros mientras llevas al otro a una actividad por separado. Si estás solo, deja uno de tus perros en casa con un delicioso rompecabezas con comida y lleva al otro a dar un paseo, solo.

Por cierto, esto no tiene por qué ser algo cotidiano. Incluso una sola caminata o actividad a la semana puede brindarles a tus perros la oportunidad que necesitan para ser el “único” perro por cierto tiempo.

También puedes dejar que tus perros pasen tiempo separados al dejarlos entrar a las diferentes habitaciones de tu casa. De esta manera, pueden elegir cuándo quieren compañía.

En lo particular, tengo 2 hembras que suelen agobiarse entre sí, y esto lo soluciono dándole a una un hueso crudo recreativo dentro de casa con regularidad mientras llevo a la otra al patio trasero con el fin de divertirnos jugando a ir tras la pelota para más tarde intercambiar los roles.

Fuentes:

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Source: Mascotas

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