A tu perro le encantara este tratamiento de 2 minutos de amor y cuidados

Por la Dra. Karen Shaw Becker

Los perros sanos se asean así mismos, pero a diferencia de los gatos, no pasan mucho tiempo haciéndolo. Así que si notas que tu perro se la pasa lamiéndose, es importante descubrir por qué lo hace, ya que podría significar que algo le está causando comezón y molestias.

Los perros se lamen por muchas razones, pero la más común son las alergias ambientales. Si tu perro se la pasa lamiéndose las patas, entre los dedos o lamiendo y mordiendo su trasero o la parte interna de los muslos, entonces es muy probable que está teniendo una reacción alérgica a algo en su entorno, lo que provoca la comezón.

La razón por la que tantos perros lamen sus patas es porque durante los meses de primavera y verano, nuestros amigos peludos acumulan alérgenos y sustancias químicas ambientales que incluyen ambrosía, pasto, ácaros de polvo, pólenes, mohos, fertilizantes, pesticidas, herbicidas y más.

Y si consideramos a perros que tienen acceso al aire libre, entonces está claro que hay una gran variedad de posibles irritantes que pueden acumularse rápidamente en sus patas.

Esa es la mala noticia, la buena noticia es que alrededor del 50 % de los perros que se lamen pueden dejar de hacerlo con el simple hecho de eliminar su exposición a estos irritantes cada vez que salen de casa o al menos todos los días.

Remoja las patas de tu perro para aliviar su comezón y lamido excesivo

El secreto para eliminar los alérgenos de las patas de los perros es que debes remojarlas y enjuagarlas. El simple hecho de limpiarle las patas con un paño húmedo no le dará el mismo alivio que experimentará al remojarlas. Existen muchas formas de hacer lavado de patas, por lo que necesitas experimentar para encontrar el método que mejor te funcione a ti y a tu perro.

Por ejemplo, si tienes un perro grande o mediano, puedes utilizar una cubeta y remojar un pie a la vez. Si tu perro es pequeño, puedes utilizar el lavamanos del baño o el fregadero de la cocina. Lo más importantes es remojarle y enjuagarle las patas al final del día, en especial los días que estuvo en contacto con alérgenos, sustancias químicas para el césped o cualquier otra cosa en el ambiente que tenga el potencial de irritar sus patitas.

Mi solución favorita para el lavado de patas es la povidona yodada (con el nombre comercial de Betadina), que es  una solución orgánica de yodo. Es segura, atóxica, antimicótica, antibacteriana y antilevadura, además puedes comprarla en la sección de farmacia de casi todos los supermercados.

Solo añade la cantidad suficiente de yodo a una cantidad suficiente de agua como para cubrir las patas de tu perro hasta que tenga un color similar al del té helado.

Como alternativa, también puedes utilizar vinagre blanco (que venden por galón en el supermercado) diluido con agua en una proporción de 50/50.

Algunas personas dejan un balde con solución en la terraza, garaje o puerta delantera o trasera y lo cambian cada pocos días. No te recomiendo utilizar la misma solución por más de 2 a 3 días.

Para recibir todos los beneficios del lavado de patas, tu perro tiene que pararse en la solución durante 2 a 5 minutos.

No tienes que hacer nada mientras tu perro está parado, solo ayudarlo a mantener sus patas dentro del fregadero o bañera y dejar que la solución haga todo el trabajo. Acaricia al perro mientras tiene las patas dentro de la solución, háblale, cántale o léele, también felicítalo por ser un buen perro. Si lo ves ansioso, ofrécele una recompensa.

Si tu perro le tiene mucho miedo al agua, entonces en lugar de ponerlo en el lavabo o bañera, utiliza un contenedor pequeño y déjalo que remoje una pata a la vez. Obviamente, esto te tomará más tiempo, pero te ayudará a que se acostumbre, para que después puedas remojar todas al mismo tiempo.

La clave para un lavado de patas eficaz

La clave del éxito del lavado de patas es mantener las patitas de tu perro sumergidas en la solución durante el tiempo suficiente como para limpiar por completo cualquier tipo de levadura que podría estar creciendo, así como las infecciones bacterianas leves, alérgenos y otros contaminantes.

También debes recordar que no es necesario utilizar mucha agua o povidona yodada–solo la cantidad suficiente como para cubrir por completo las almohadillas de las patas de tu perro. Esto ayuda a conservar el agua y el yodo, además si tu perro está nervioso, también reducirá su ansiedad porque no implica mucha agua.

No hay necesidad de enjuagarle las patas a tu perro para quitarle la solución después de cada sesión. Solo debes secar sus patas y listo.

Si haces el lavado de patas tal como he descrito, al menos una vez a la semana, pero tu perro sigue lamiéndose o mordiéndose, entonces probablemente se deba a que es alérgico a otra cosa a la que está expuesto–tal vez a alguno de los ingredientes en su alimentación o algo en casa.

Puedes aprender más sobre las sensibilidades a los alimentos aquí y sobre otras alergias ambientales aquí.

¿Qué pasa si mi perro no se lame a sí mismo, sino todo a su alrededor?

Los perros que lamen obsesivamente todas las cosas que lo rodean podrían tener un trastorno llamado lamido compulsivo de superficies (ELS por sus siglas en inglés), que involucra el lamido excesivo y frecuente de pisos, alfombras, paredes, muebles, las piernas, manos y brazos de su dueño, incluso sus propios labios.

Pero no se refiere al autolamido que por lo general es causado por comezón, irritación o inflamación en la piel, hot spots y/o dermatitis acral por lamido.

El lamido compulsivo puede parecer inofensivo, razón por la que muchos dueños suelen ignorarlo. Sin embargo, si tu perro traga mucho pelo o fibras de los objetos que lame, podría provocarle un bloqueo intestinal grave que requiera de cirugía.

Algunos dueños preocupados por el comportamiento de su mascota consultan a su veterinario y reciben un diagnóstico de trastorno obsesivo-compulsivo. Sin embargo, muchos de nosotros en la comunidad veterinaria holística hemos sabido durante años que los animales que “lamen aire” o lamen de forma obsesiva los pisos, sofás, alfombras, etc., casi siempre tiene problemas gastrointestinales (GI).

Un pequeño estudio realizado en el 2012 en perros con ELS demostró que el 74 % (14 de 19) de los perros tenían algún tipo de enfermedad GI, incluyendo infiltración eosinofílica y/o linfoplasmacítica del tracto GI, vaciado gástrico retardado, síndrome de intestino irritable, pancreatitis crónica, cuerpo extraño gástrico y giardiasis.1

Los perros con ELS necesitan un protocolo de tratamiento personalizado

Cuando trato a perros con ELS, siempre trato de resolver el problema sin tener que recurrir al uso de medicamentos. Una excepción podría ser en el caso de una infección identificada y establecida (por ejemplo, giardiasis) que requiere de antiparasitarios o antibióticos porque la infección no responde a las alternativas naturales.

Al abordar la alimentación, siempre evite el alimento procesado para mascotas, incluyendo todo tipo de alimentación comercial. La mayoría de las “alimentaciones veterinarias” contienen ingredientes de grado alimentario, de baja calidad, así como nutrientes sintéticos para compensar la falta de nutrientes que resulta del proceso de fabricación.

En cambio, prefiero utilizar una alimentación antiinflamatoria personalizada, basada en alimentos frescos, enteros y no transgénicos. Cada alimentación debe ser personalizada según el trastorno gastrointestinal específico y los síntomas del animal, por lo que te recomiendo consultar a un nutricionista veterinario holístico o integral para crear la alimentación perfecta para tu perro.

Además, las modalidades de curación como la acupuntura y la quiropráctica pueden ser muy útiles en el tratamiento de los trastornos GI. Por ejemplo, muchos perros con comportamiento de lamido compulsivo tienen hernias de hiato que pueden controlarse con cuidado quiropráctico.

Si te preocupa que tu perro tenga ELS y/o un trastorno GI, te recomiendo hacer una cita con tu veterinario holístico o integral para un chequeo, que incluya todas las pruebas de diagnóstico apropiadas y una evaluación GI completa.

Una vez que se haya descartado un trastorno GI, juntos podrán decidir el mejor enfoque para tratar la situación específica de tu perro.

Fuentes:

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Source: Mascotas

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