A menudo conduce a la agresividad extrema – ¿Cometes este error?

Por la Dra. Karen Shaw Becker

Recientemente encontré un informe sobre un perro diagnosticado con agresión territorial en una revista veterinaria.1 Se trata de un caso muy interesante que ilustra el rol fundamental que desempeña el medio ambiente en el comportamiento de cualquier perro, y lo fácil que es para los dueños pasar por alto las conexiones entre ambos.

La historia del comportamiento de Ruger

Ruger es un Pastor Ganadero Australiano de 2 años que terminó en el consultorio de una veterinaria conductista tras morder a un hombre que pasaba por su casa. La mordida del perro fue tan fuerte que rasgó los jeans del hombre y sufrió 2 heridas punzantes superficiales, así como varios rasguños en el muslo.

Su dueño compró al can mediante un criador local cuando tenía 10 semanas de edad. Asistió a clases adiestramiento para cachorros a las 16 semanas y le fue bastante bien. Cuando tenía unos 10 meses de edad, Ruger comenzó a gruñirle y ladrarle a cualquiera que pasara por su casa, así como a personas que no conocía y que estaban de visita. Durante el año siguiente, estos comportamientos se hicieron más evidentes.

Seis meses antes de que mordiera al transeúnte, Ruger comenzó a ladrarle a los perros y a ciertas personas cuando su dueño lo sacaba a pasear por el vecindario. Curiosamente, no les ladraba a los perros ni a los humanos cuando visitaba las casas de los amigos o parientes de su dueño, o cuando iba al veterinario.

Además, fue al parque para perros con regularidad y a la guardería canina algunas veces al mes sin tener ningún incidente, asimismo, no tenía antecedentes o reportes actuales de problemas médicos. En la clínica veterinaria, Ruger movía la cola, era amistoso con el personal, comía felizmente sus premios cuando alguien se los daba, y respondía tanto a su nombre como al comando de sentarse.

¿Cómo se desarrolló la agresividad territorial de Ruger?

La veterinaria conductista que trata a Ruger, la Dra. Lore Haug, supo por su dueño que el perro pasaba mucho tiempo solo en su patio trasero todos los días, el cual estaba rodeado por una cerca de hierro forjado que medía 5 pies (1.5 m) de altura y que, además, tenía justo detrás un campo de golf.

Al estar solo en el patio con tiempo de sobra y energía para quemar, Ruger desarrolló el hábito de correr a lo largo de la cerca, ladrar y gruñirle a las personas, perros y carros de golf que pasaban.

Haug diagnosticó a Ruger con agresividad territorial como consecuencia de pasar un periodo prolongado en el patio y un comportamiento reforzado. La experta señala que ciertas razas, sobre todo las razas de perro guardián y pastoreo, son más propensas a desarrollar una agresividad territorial excesiva en comparación con otras. Además, el problema puede verse exacerbado por una socialización insuficiente o inapropiada.

Haug escribe:

“Sin embargo, el comportamiento–agresivo u otro–siempre es una reacción ante algún aspecto del entorno del perro, en lugar de un aspecto del perro en sí.

La genética y las experiencias perinatales sí afectan la probabilidad con la que se desarrollan algunos comportamientos, pero deben existir condiciones ambientales pertinentes para que el comportamiento se exprese”.2

Haug señala que, aunque la testosterona puede desempeñar un papel en la agresividad, muchos perros machos que no han sido castrados no muestran problemas conductuales.

La experta también señala que “poco a poco cada vez más investigaciones” sugieren que los perros castrados pueden estar en mayor riesgo de ciertos comportamientos indeseables como la ansiedad y agresión, en comparación con los perros que no han sido sometidos a este procedimiento.

De igual forma, coincido en que las hormonas sexuales, o la falta de ellas, pueden crear problemas conductuales.

¿Cuál es la diferencia entre la agresividad territorial y la agresividad por miedo?

El comportamiento territorial es completamente normal en los perros, e incluso el perro más simpático suele ladrar en respuesta a la llegada de un humano o animal desconocido en su “territorio”.

Los perros de familia suelen ver la casa y el patio de su propietario como su territorio, y esta percepción puede extenderse al espacio alrededor de un vehículo que utilizan mucho, así como a su propia caja o transportadora.

La agresividad territorial es fácil de detectar porque generalmente ocurre justo en la línea divisoria del área del perro, y usualmente surge por primera vez entre los 8 y 10 meses de edad. Esto difiere de la agresividad por miedo, que suele manifestarse mucho antes. Sin una intervención adecuada, el comportamiento territorial aumentará dentro de 1 o 2 años.

En el caso de Ruger, el problema fue la cantidad de tiempo que pasó afuera “practicando” sus reacciones territoriales agresivas. Cuando Ruger corría a la cerca gruñendo y ladrándole a las personas, todas desaparecieron, y su comportamiento se vio reforzado. Las vallas, como la cerca alrededor del patio trasero, tienden a exagerar este tipo de comportamientos.

Otro ejemplo que Haug explica es la intensa reacción que muchos perros tienen cuando alguien toca el timbre o golpea la puerta principal. Estos perros están tan excitados que, si se permite que el comportamiento continúe, pueden terminar mordiendo a alguien.

En el caso de Ruger, cuando el can mordió al transeúnte simplemente estaba manifestando de forma normal su comportamiento territorial. La diferencia fue que pudo atravesar la cerca.

El riesgo de sufrir una mordedura es mayor cuando se trata de un perro que ha escapado y que pasa mucho tiempo vigilando el perímetro de su propiedad, corriendo hacia su cerca y ladrando tanto a los humanos como a otros animales de la casa“, escribe Haug.

¿Cómo manejar y prevenir la agresividad territorial?

Haug le aconsejó al propietario de Ruger que lo dejara salir solo cuando pudiera supervisarlo para evitar situaciones en las que, como se sabía, tenía conductas agresivas con las personas u otros perros.

Ruger comenzó a recibir adiestramiento básico de obediencia, y su dueño también comenzó a adiestrarlo con el fin de que aprendiera a comportase de otra manera cuando se encontrara con personas a lo largo de su cerca o mientras fueran de paseo.

Hugh escribe que, “cuando se maneja cualquier problema conductual, es fundamental evaluar el entorno del paciente y el contexto en el que se produce el comportamiento problemático.

La información sobre el entorno del animal suele ser mucho más importante que la información sobre el animal en sí…”

Concuerdo por completo con la Dra. Haug en este punto. Los problemas conductuales en los perros casi siempre se pueden encontrar en su entorno, pasado o presente, los alimentos que comen, la forma en que pasan su tiempo, el vínculo que tienen con sus dueños, su adiestramiento previo (o falta del mismo), métodos de entrenamiento, y muchos otros factores.

Los patios cercados no deben emplearse como un método para cuidar de tu perro

Muchos propietarios eligen específicamente hogares con patios cercados–o ponen una cerca en su patio–para que su perro tenga un lugar donde correr sin correa.

El Dr. John Ciribassi, veterinario y conductista animal explica que, “el problema con esto es que las personas comienzan a usar sus jardines como un método para cuidar de su perro. Sin embargo, los perros necesitan ejercicio físico y emocional–estimulación mental.”3

Tal y como fue el caso de Ruger, lo que sucede a menudo es que el perro comienza a percibir factores desencadenantes fuera del patio, lo que puede llevarlo a manifestar exhibiciones extremas de territorialismo.

Algunos de estos comportamientos son ladrar en exceso, correr intempestivamente hacia la cerca y mostrar signos de hostilidad hacia las personas u otros perros que pasan. Ciribassi aconseja que no dejes que tu patio cercado sustituya los paseos diarios con correa por el vecindario ni el adiestramiento continúo basado en recompensas.

“En segundo lugar, cuando tu perro esté en tu patio cercado, debes estar ahí con él,” explicó Ciribassi.

“Debes darle tiempo de juego, participar en sus ejercicios de entrenamiento, y simplemente estar con él.”

Finalmente, Ciribassi nos recuerda que, “los perros son sociales y el simple hecho de dejarlos solos en el patio, es como llevar a un niño y dejarlo en un corralito de juego mientras te vas a trabajar.”

Fuentes:

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Source: Mascotas

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